sábado, junio 23, 2007


EL REFLEJO

© Ronald Castillo Florián
No podía creerlo, estaba justamente frente a mí, delante de mis ojos, casi casi en mis brazos… Siempre lo había soñado, siempre fue una obsesión, siempre fue un deseo universal encontrarlo, mirarlo, y suavemente tenerlo en mis brazos.

Fue un día de agosto, aproximadamente a las tres de la tarde, yo estaba con sed y cansado de tanto caminar dejando mi currículum en varias empresas donde puedan solicitar mis servicios. Lo recuerdo bien, yo estaba por la plaza San Martín, exhausto, perplejo, y conchamadreando a todo el mundo porque la sed y el cansancio me estaban desgraciando la vida.

De pronto, en una de esas apoteósicas mentadas de madre que daba a los transeúntes (mentalmente claro está) lo vi aparecerse -¿o fui yo quien me le aparecí?- pero lo cierto es que ahí estábamos los dos, frente a frente, pico a pico, nariz a nariz, pechito a pechito, lo miré, me miró, le moví las cejas, alcé las manos, estornude, y él hizo lo mismo, quién diablos eres, me preguntaba en silencio, quién diablos eres, me volvía a decir, y al instante mi cerebro (que nunca para ocioso) me respondía que era aquello que yo buscaba desde hace muuuucho tiempo, pero; qué era aquello, volvía a preguntarme y mi cerebro una vez más (es que el truhán es tan acertado) volvía a responder que era lo que necesitaba. Estuve un buen rato parado frente a él, un rato eterno, un rato ratísimo (en verdad un minuto pero que para mí era toda una vida), y ya cuando estuve cansado –un minuto vale horas- estaba a punto de hacerle frente, y en eso apareció otro tipo, éste era distinto, con barba, feo, mal vestido que me dijo de inmediato:

- ¿lo va a llevar o qué?

Lo miré asombrado diciendo: ¿me lo tengo que llevar?

- Claro que se lo tiene que llevar –respondió enojado- Pero antes me tiene que pagar.

Fue entonces que entendí, la cachetada de la realidad vino a mí, metí la mano al bolsillo y sólo tenía ochenta céntimos (precio del medio pasaje) y le dije:

- No necesito por el momento el espejo.

Me fui triste porque en verdad sí lo necesitaba, solo que no tenía dinero.

-FIN-

22 comentarios:

Armando Paucar dijo...

Genial.. me gustó

Félix dijo...

pobre... yo tambien necesito uno

Carla dijo...

que buenaaaaa

Mirtha Torres dijo...

El espejo es un reflejo que no traiciona. Somos como somos y a veces es mejor no comprarlo, muy buen relato, me gustó mucho.

Felicidades
Mirtha

Cóndor Lenin dijo...

Interesante relato. Muy interesante.

Manuel Espejo dijo...

Recién entro a este Blog y tiene cosas interesante, pero el cuento es entretenido. Aunque creo que en la plaza San Martín no venden espejos jajaja

EL PERRO dijo...

Lo recuerdo bien, yo estaba por la plaza San Martín, exhausto, perplejo, y conchamadreando a todo el mundo porque la sed y el cansancio me estaban desgraciando la vida.
YO TAMBIEN SUELO HACER ESO, ME IDENTIFIQUÉ CON EL RELATO.

Anónimo dijo...

Genial ..........
Muy Interesante .....

Cats dijo...

j'ai beaucoup aimé le lire et je crois que tu es sur la bonne voie du succes et dans bientot tu feras malheur.....verdad es genial y emotivo. sigues adelante;;;;

Allan Chavez dijo...

"El reflejo representa las actitudes que tenemos en los demas"
Es buena tu escrito, utilizas bien la imaginación y a la vez pones enfasis a la psicologia de la persona que muchas veces no sabemos conocer nuestro verdadero reflejo...
felicidades amigo...

Elvis dijo...

jajajaja jajajaja
chevere

Papito rico dijo...

buena...
aunque no me quiero llevar el espejo

Jpepe dijo...

el reflejo?
es un cuento interesenta, medio raro, pero interesante.

Giovanna dijo...

Es previsora del destino, solo basta verse en donde queramos vernos si estamos bien o mal depende de nosotros mismos ya que como dice la lectura despartamos de una achetada o caidas que tenemos al dar pasos gigantescos.

Javier B. dijo...

medio trágico, medio cómico, medio todo. El relato es raro pero en la rareza está lo enigmático.
Bien Ronald, felicidades

Charly Brow dijo...

nice!!

Anónimo dijo...

Escrito de gran colorido, trasciende por su argumento,real y universal; ambientado genialmente en una plaza por donde cualquier limeño ha pasado alguna vez, dandole un bouquet de peruanidad pero mas propiamente limense.
La busqueda personal, subitamente llega a un descubrimiento personal, soy pero no he podido desarrollarme, todo encuentra su cauce en ese quererse a si mismo "me lo puedo llevar", caminar al futuro conmigo mismo, libre de todo lo que enturbie mi reflejo. José

Anónimo dijo...

Es uno de tus tantos..... escritos geniales y todos son muy buenos.
Tu fiel seguidora. I.L.Y.T.

Americo Mendoza dijo...

los invitamos a promocionar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura que organizan PUCP y San Marcos. Estudiantes (pregrado y postgrado) de todas las carreras pueden enviar ponencias y obras de creación. La fecha límite de recepcion de trabajos es el 15 de octubre. saludos. Américo. mendozamori (arroba) gmail.com

Anónimo dijo...

Incorpora un neologismo" conchamadreando" no esta mal, por lo expuesto asumo una edad mental de 18 o 19. Ahora porque el espejo y no otro instrumento u objeto ya que generalmente se dice que nos reflejamos en él pero cuantos podemos identificarnos con otros elementos, puesto que podemos tener alguna similitud de cualquier tipo. Porque el centro ? y especifivamente la plaza San Martín, no me parece el mejor lugar para encontrarse , si puedes responder todas estas inquietudes sabes de lo que escribes de lo contrario mejor dedicate a otra cosa y no embauques a la gente con seudos títulos de narrador o "poeta". - Jean

Anónimo dijo...

sabes me encanto tiene de todo un poco y muchas veces me ha pasado lo mismo claro que conchamadreando no ni tampoco en la plaza san martin pero si ............me identifico bendicones ronald ..... tu admiradora secreta muahhhhhhhhhhhhhhhhhh chinito lindo y cachetoncito jajajjajajj:):):

Anónimo dijo...

hola ronald sabes eres super interesante tu admiradora secreta........eres un paito muy lindo aunque no parece q lo fueras,,,,,,,,,,,,tu admiradora secreta